¿Imaginas poder escuchar hoy a alguien que caminó y cenó con el Apóstol Juan?
Cuerpo de la cápsula
Policarpo de Esmirna no aprendió su fe únicamente a través de escritos o rumores. Fue el último gran eco de los Apóstoles, habiendo sido discípulo directo de San Juan Evangelista. En un tiempo donde los testigos presenciales de Jesús desaparecían, Policarpo guardaba en su memoria los gestos, milagros y palabras exactas del "discípulo amado". Su presencia física era un puente de carne y hueso que conectaba la experiencia directa de los Doce con la Iglesia naciente.
